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jueves, 11 de febrero de 2010

El celo y apareo en los gatos


La sexualidad del gato se caracteriza por ser muy fuerte y acentuada por la frecuencia de los períodos de celo en las hembras.


Desde los seis meses de vida hasta los nueve o diez, comienza la madurez sexual de las gatas. Los machos, menos precoces, son aptos para la procreación desde los nueve u once meses. Sin embargo, no es conveniente utilizar como semental a un gato que no haya cumplido sobradamente el año de edad ni tampoco permitir que una hembra quede cubierta antes de los nueve o diez meses de vida.


Los machos, a partir de la plena madurez sexual son capaces de aparearse siempre que las gatas se lo permitan, y éstas tienen períodos de celo de forma casi continua cada dos o tres semanas. Se citan dos épocas especialmente álgidas en nuestras latitudes: desde setiembre a marzo, pero la realidad es que prácticamente la frecuencia de los períodos de celo en las hembras de esta especie se sucede de forma aleatoria, frecuente e ininterrumpida durante todo el año. Principalmente en las grandes ciudades donde las gatas viven en departamentos bien calefaccionados y bien alimentadas, siendo estos factores favorables para la aparición de algún celo fuera de temporada estival.


Debemos insistir en la conveniencia de no permitir las relaciones en ejemplares jóvenes (doce meses para los machos y nueve o diez en las hembras), así como la buena práctica de aparear ejemplares jóvenes o primerizos con parejas de cierta experiencia, regla válida para machos y hembras.

La elección de los reproductores en los gastos de pura raza exige gran conocimiento y puede considerarse como auténtica ciencia en la que la fisiología, la genética e incluso la etología entremezclan sus especialidades para tratar de obtener descendencias homogéneas, sanas y con unas características específicas muy concretas.


Las hembras, a partir de los seis meses, demuestran su receptividad mostrándose más, cariñosas, que lo habitual, frotándose contra personas y objetos, revolcándose y efectuando cabriolas y piruetas muy características y maullando de forma sobrecogedora e intensa. Además, la orina tiene un olor especial, muy fuerte y característico que sirve de perfume atractivo a los machos de la vecindad.


Insistimos en que las personas que no desean dedicarse a la cría de gatos, que habiten en un departamento en una ciudad, han de castrar a sus gatos o gatas, la castración, no tiene ningún efecto perjudicial demostrado en la salud de los gatos y evita las molestias que puede entrañar la convivencia con animales de sexualidad tan elevada.


El gato macho no castrado, en la ciudad, esta propenso a contraer enfermedades graves que se transmiten por la saliva, en las mordeduras ocasionadas por peleas por el territorio y las hembras, favoreciendo la aparición de la leucemia felina y el síndrome de inmuno deficiencia felina , ambas patologías incurables; corre el riesgo de ser atropellado por un auto, muerto por perros, intoxicado, baleado.
Como ellos marcan el territorio que les pertenece con chorritos de orina en forma de "spray", orinan nuestra casa y la de los vecinos, ocasionado problemas de convivencia en la vecindad.
Además castrando machos y hembras, por un lado mejoramos su calidad de vida y por otro, estamos colaborando para que exista una menor densidad de animales y menos cachorros abandonados en la vía pública.

Elegidos los reproductores, se juntan macho y hembra en un jaulón de apareamiento o una habitación grande, cerrada y sin molestias por parte de sus dueños.
Las gatas primerizas son muy esquivas y pueden herir a un gato inexperto que intente el acoplamiento sin ser invitado a ello. Cuando la hembra cede, el macho la monta rápidamente, retirándose con brusquedad e irritando por ello los órganos genitales de la gata, debido a las escamas
córneas que recubren su órgano reproductor.
A veces, el matrimonio no se consuma por rechazo sistemático de la hembra o inexperiencia del gato. No se insistirá separando los ejemplares hasta el siguiente celo.

La duración del período receptivo en las hembras oscila entre tres y nueve días terminándose tras las pertinentes cubriciones porque, es de ovulación inducida, o sea que ovula en el momento del coito.

GESTACION Y PARTO

Una vez fecundada, la gata puede seguir en celo unos días más, y si es montada por mas de un macho, la camada puede resultar de padres distintos, inclusive cada cachorro de una misma camada, puede ser de padres distintos.

La duración media de la gestación, oscila entre 60 y 63 días. A los veinte días de fecundada, mas o menos, los pezones de la gata se endurecen y adquieren un tinte sonrosado. Por lo general la gata preñada no varía mucho sus costumbres, salvo un aumento en la propensión a la indolencia. Se recomienda que en esta etapa, se le suministre un régimen alimenticio particularmente equilibrado, con mucha carne, pescado y leche, con sus complementos minerales y vitamínicos. Es conveniente aunque esté acostumbrada a vivir fuera, llevarla dentro, de este modo no tendrá sus gatitos fuera, donde pueden correr peligros.

Se sabrá que se acerca el parto, cuando su apetito aumenta considerablemente y decaen sus niveles de actividad. El día anterior al parto, puede estar nerviosa y sin apetito y por lo general tiende a quedarse en su cubil. Normalmente las gatas paren con facilidad, y no necesitan ninguna asistencia.

Con una o dos semanas de anticipación al parto, es recomendable preparar el lecho que utilizará la gata en el parto, puede ser una caja de cartón, o cesta de mimbre, que tenga los bordes bajos para que la gata tenga fácil acceso, pero suficientemente alto que se impida que se salgan los cachorros. Es conveniente dejar abierto arriba para que se le pueda echar un ojo. Este recipiente debe ser ubicado en sitio tranquilo, con poca luz; su fondo cubrirlo con papel periódico, o un paño suave que no tenga hilos de fácil enganche, tampoco debe utilizarse plástico; esto ayudará a los gatitos a mantenerse mas calientes y absorber la humedad, y ayudarlos a mantenerse secos. Una vez que hayan nacido los cachorros, hay que mantener limpia esta caja, cambiando papeles y paños cada vez que se ensucien.. Puede ser que este lecho sea rechazado por la gata, y ella busque un sitio más a su gusto. Si esto es así, entonces ponga toallas limpias en el sitio que ella haya elegido, pues lo último que se debe hacer es cambiarla de lugar, a uno donde ella no quiere estar, esto podría retardar el alumbramiento, lo cual puede ser peligroso para los gatitos.

En el momento del parto, olvídese de cámaras, ya que las luces brillantes, y un equipo extraño frente a ella, puede interrumpir el proceso.

Una vez comenzado el proceso de parto, el dueño debe mantenerse al margen sólo observando y ejerciendo un discreto control, hablando bajo, y darle suficiente espacio, pero si la gata trata de alejarse del dueño, o se siente que se está interfiriendo, lo mejor es retirarse. Lo que para el dueño es atemorizante y desconocido, para ella es completamente natural.

Puede ser que la gata, en su primer parto, emita maullidos fuertes, algunas dan a luz en cuclillas, y muchas se comen la placenta; sabiendo que esto es normal, el dueño puede sentarse tranquilo y dejar que ella actúe sola.

En el lugar del parto, no debe haber ningún otro animal que pueda molestarla, incluido el propio macho que la ha fecundado.

Por lo general el parto dura entre dos y cuatro horas, aunque puede prolongarse hasta ocho, sin salirse de los límites de la normalidad. Pero no debe sobrepasarse este tiempo.

Entre cada nacimiento pueden transcurrir de quince a veinte minutos, aunque pueden estar mas distanciados, no debiendo superar este intervalo las tres horas .A medida que van naciendo, la madre les lava e ingiere la placenta, que contiene sustancias hormonales que facilitan la secreción de leche.

No hay que alarmarse si la gata después del parto presenta un flujo de color mas o menos rojizo e inodoro. Pero si el color del flujo es de color amarillo-verdoso y huele mal, se impone la intervención inmediata del veterinario, ya que se trata de una situación peligrosamente anormal.

Cuando el parto se prolonga por mas de ocho horas, o cuando entre el nacimiento de un cachorro y otro pasan mas de tres horas, es necesaria la intervención del veterinario, también en el caso que no se expulsen todas las placentas, pues esto puede producir una grave infección, peligrosa tanto para la madre como para los cachorros.

Los cachorros deben tener un lecho limpio, seco y cálido . Es muy importante que los gatitos mamen de la primera leche materna, ya que su composición es distinta a la que segrega posteriormente, esta primera leche, llamada calostro, es rica en proteínas, vitaminas y grasa, ligeramente laxante, y sobre todo contiene sustancias proteicas, las globulinas, que protegen a los recién nacidos de numerosas enfermedades.

La gata soporta bien dos partos al año, no debe dejarse que tenga más. Mejor aún, es limitarlo a una sola gestación anual, para conservar mejor a la madre.